En lo personal, continúo integrando y desarrollando las habilidades socioemocionales en lo cotidiano. Me apoyo en los amplios beneficios de las prácticas introspectivas —en especial, la meditación individual y grupal— que me acompañan en este camino.
Me siento comprometida con cultivar la conciencia en mí misma, y valoro cada paso que me acerca a ser quien soy, de manera más auténtica.
Siento que uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo es fomentar la conciencia en los distintos ámbitos en los que nos desenvolvemos: nuestros vínculos, familias, espacios laborales, instituciones. “Normalizar” lo humano, lo ético, construir entornos coherentes y no enajenantes, que sostengan la diversidad y la conciencia, es posible y debería ser lo esperable.
Es probable que, cuanto más asumamos la responsabilidad de conocernos, de atender y desarrollar nuestro ser más profundo, más estaremos contribuyendo a una red de transformación, bienestar, creatividad e innovación, desde una base y un sentido más elevados: la conciencia en nosotros.